Cuando la mochila está ya lista con ropa de abrigo, agua, comida y el secundario objetivo después de cuatro horas de subida con la luz de la luna de pernoctar bajo las estrellas, me aseguro las conexiones hacia las que poder verter ese exceso de energía con la que sin duda la montaña en la noche obsequia a sus caminantes.
Es indescriptible sentir el abrazo de las sombras mientras los pasos a veces inseguros sobre el escarpado camino van dejando atrás encinas, quejigos, tejos, arces, pinos y un sinfín de siluetas como guiños de las rocas que transmiten mensajes subliminales a aquel que se detiene a preguntar. La vista se pierde intentando buscar una cima cuyo perfil se desvanece en la distancia, igual a ese beso que en sueños alguien te regala y que se diluye con el día.
Queda luego ese tiempo inenarrable en el que aparece la diosa de la noche bañando de luz plateada el sendero y, retomando las riendas de la vida nocturna de la tierra, se adueña de los colores transfigurando el paisaje de forma caprichosa y sublime hasta convertirlo en su aposento.
Ya en la cúspide de la montaña, donde por una noche sus rocas serán las encargadas de acoger un natural cansancio, se impone el silencio, la serenidad al contemplar a lo lejos las minúsculas luces de pueblos que vistos desde aquí parecen perdidos, lugares donde su gente duerme sin saberse contemplados desde esta atalaya natural.
Tímidas estrellas en un cielo mucho más cercano parecen decirte: “Ahora puedes desaparecer”. Momentos de nostalgia, de evocar sonrisas, deseos que estrangulan, pensamientos... Sí, un lugar perfecto para morir.
Amanece y el nuevo día te obliga a continuar (a descender), y entonces agradeces de infinita manera la complicidad del sol para regalarte estas imágenes que perfectamente podrían confundirse con esos venerados atardeceres otoñales.
4 comentarios:
Este acantilado cada día está más lleno de belleza..
Cada vez que me asomo me quedo con la boca abierta como un crio que ve algo que no se espera o que le gusta a rabiar...
Gracias por compartir tanto y tanta belleza...
1beso
......o para renacer..........
Ese 26 de julio, a esa hora en la que escribía sobre la noche pasada a más de dos mil metros en la cima de una preciosa montaña...
Publico...
.....
Una llamada...
.....
Sí, "un lugar perfecto para morir"
.....
Silencio
.....
....."o para renacer".....
...o para dormir...
porque no quiero decir morir.
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