Se debió sentir como una momia vacía cuando lo lloró todo en una sola noche. Luego lo buscó hasta en el infierno, cuando llegaba el día y creyó ser la estatua olvidada que nadie precisa. Un poema perfecto para el final.
Hay historias sin razón ni lógica. Al asomarse levemente al abismo, solitario, anónimo, perdido…, pensó que quizá los finales no existen, que las historias hermosas continuarán aunque no queden palabras, aunque no tengan razones ni lógicas, ¿por qué no…?
Ahora, regresa a aquella estación e imagina un poema, o un cuento, o un beso…; o una hipnótica puesta de sol en la que su amor aguarda dormido a que el huracán de sus delirios no haya destrozado tanto sus campos de ensueño.
5 comentarios:
Es como un tobogán infinito en el que se suceden uno tras otro los vértigos de la vida misma... Cuando el amor es tan tan grande, y el tobogán va tan rápido, hay sensaciones imposibles de describir...
Tanto magnetismo, tanto magnetismo, que el imán se ha quedado adherido al 29 de agosto... Y no es plan, ¡no es plan!
Esta el acantilado solito ultimamente... Tengo ganas de ver más paisajes, más colores, más de todo... Un beso
El acantilado duerme, silencio, pues, no desperteis su sueño; dejadlo tranquilo en brazos del amor del otoño. Silencio...
No se si las casualidades existen, pero trabajamos en lo mismo y casi la misma cantidad de años... Colegas al fin y al cabo.
La vida esta llena de "momentos", vive el tuyo; si tiene que llegar la vuelta, llegará y ojalá no tarde, pero ánimo y un beso más grande que nunca...
un beso yo también, mari, cuídate muchoooo...
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