lunes, 29 de agosto de 2011

Magnetismo natural



Se debió sentir como una momia vacía cuando lo lloró todo en una sola noche. Luego lo buscó hasta en el infierno, cuando llegaba el día y creyó ser la estatua olvidada que nadie precisa. Un poema perfecto para el final.




Hay historias sin razón ni lógica. Al asomarse levemente al abismo, solitario, anónimo, perdido…, pensó que quizá los finales no existen, que las historias hermosas continuarán aunque no queden palabras, aunque no tengan razones ni lógicas, ¿por qué no…?




Ahora, regresa a aquella estación e imagina un poema, o un cuento, o un beso…; o una hipnótica puesta de sol en la que su amor aguarda dormido a que el huracán de sus delirios no haya destrozado tanto sus campos de ensueño.

sábado, 2 de julio de 2011

Sueños



Cuando busco tu mirada y giras levemente tu rostro sereno encadenando el deseo de correr a tus brazos
Cuando escondido en tu silencio impones tus condiciones y provocas las pasiones que el insomnio no puede apagar
Cuando lanzo mis besos al viento sólo con la esperanza de que alguno toque tus labios…
Cuando te cuento los sueños donde te encuentro y no me dices nada quizá compadeciéndote por tanta inutilidad…


Cuando te digo que tus palabras me abrazan y que tus manos me hablan a escondidas, que de tu mente siento la caricia donde mi alma no puede llegar
Cuando no quiero que acabe la noche y que el día me aparte de ti porque te he tenido en mis sueños y he creído de verdad que eso es posible…

Cuando desaparece la amenaza del tiempo porque cada paso a tu lado lo guarda la eternidad

Cuando te encuentro sonriente y travieso como un niño que juega sabiéndose el rey y desarmas todos mi temores solo con poder mirarte
Cuando me refugio donde sólo tú importas, donde te digo amor mío…, donde la muerte y la vida se confunden, donde los dioses dejan de existir


Cuando eso ocurre…
sólo quedan por testigos el rumor del agua y el canto de los ruiseñores al ponerse el sol.

lunes, 20 de junio de 2011

Coccinella septempunctata



Quédate donde estás y no abras los ojos,
déjame contemplarte...
Eres preciosa.
Pronto me sentirás en tu boca
y entonces
me harás tuyo,
cuando cierre los ojos para siempre.

viernes, 10 de junio de 2011

jueves, 9 de junio de 2011

Silencio en poema (Elias Nandino)

Para poder decirte lo que ansío
busco lo más sutil, lo más celeste,
lo que apenas se acerque al alba pura
de iniciar su existencia,
sin haber sido herido
ni por una mirada
ni tampoco por nadie imaginado.

El aroma del sueño,
la estela sin color que va quedando
cuando la nube avanza,
la oración que se eleva de la espuma
al nacer y morir,
la queja que pronuncia la corola
cuando vuela el rocío
o el íntimo gorjeo
del agua que abandona su venero:
no pueden ayudarme
porque ya están violados sus secretos
y opacan la avidez
del solo intento de querer pensar
lo que anhelo decirte.

No hay palabra, ni canto de paloma,
ni roce, ni suspiro, ni silencio,
que puedan expresar la frase virgen
con que yo quiero hablarte.
Es idioma que traigo sumergido
en estado naciente, inmaculado,
que lucha atravesando mis tinieblas
como la luz de estrellas ignoradas
que viene, desde siglos, descendiendo
para tocar la tierra...
Así es la profunda voz sedienta
que llevo atesorada
como raíz de antigua resonancia
en mi marino caracol de entraña,
y que vive conmigo, desde siempre,
brotando del amor inapagado
del amor primitivo de otros seres
que amaron antes, con el mismo amor,
y prosiguen en mí
fundidos en espera
enamorando aún lo inalcanzable.

Para poder decirte lo que anhelo
me falta lo inasible, lo perfecto,
y al no poder tenerlo:
con sombras duras, con dolor desnudo,
con el creciente caos de mi delirio
y el humo intacto del callar que oprimo,
escarbo el pozo donde entierro a solas
la forma del intento,
el inmóvil temblor
de quererte expresar lo inexpresable.

9 de junio



Fueron días en los que los ruidos que la maldad ignora se deshacen en la lluvia y en la bruma, y quedan como la tenaz realidad de una sombra que nos sueña.

Sombras que se esparcen por todas partes llenando de indiferencia los mares
de mi conciencia donde juntas duermen la locura y la armonía.

Decadencia de palabras sin sentido en un mundo de colores oscuros
dormido de realidades y maltrechos sueños.

Entre las medias sombras de los atardeceres
y los miedos de este juego de la vida
huyo entre las nubes cuajadas de sentimientos...
hasta ti,
siempre hasta ti, vida mía.

domingo, 17 de abril de 2011

sábado, 9 de abril de 2011

sábado, 26 de marzo de 2011

Redes euclidianas


Cuando la diosa Muerte se desnuda, deja sobre la orilla del mar la herida de su paso y la armonía en las sombras del arrugado sol de la mañana. Los tupidos velos de colores entremezclados, cárceles de barrotes infranqueables allá en las profundidades, se acurrucan inocentes y frágiles casi invitando a un sueño. Nadie diría que bajo ese collar de serpientes dormidas se estrangula tan fácilmente la existencia; pero ya será mañana. Hoy a la dueña de la vida le toca descansar.


Fotografía: Las redes del mar de Pon.

viernes, 18 de marzo de 2011

Colores sobre el negro


Y aún sobre el negro, más allá de la tristeza de este tremebundo invierno, se elevan los colores del circo de la vida; una forma de mirar a otro lado cuando el dolor (dentro o fuera) se hace insoportable. Quizá éso sea vivir…

sábado, 12 de marzo de 2011

Negro





Cuando el mar se retuerce como un monstruo herido.

jueves, 10 de marzo de 2011

lunes, 7 de marzo de 2011

viernes, 18 de febrero de 2011

martes, 8 de febrero de 2011

blanco silvestre



Podían ser flores sobre una tumba de sueños.
Se dejan ver una vez al año, el resto del tiempo puedes consolar su ausencia imaginando que en algún lugar bajo tierra no han muerto del todo (tremenda equivocación porque no puedes verlas, tocarlas, sentirlas, admirarlas…)
Y sin embargo, un día, tan cercanas siempre a las garras del dolor, te devuelven la esperanza con su renacer (tan bello pero tan efímero…)

domingo, 16 de enero de 2011

martes, 21 de diciembre de 2010

INVIERNO

Solsticio de invierno, Luna llena y eclipse total

viernes, 17 de diciembre de 2010

El chico de la cámara


Primero pensó que se lo diría, luego cambió la idea por la de escribírselo en una sencilla nota que guardará en un sobre blanco como la tez que muy pronto va a tener y la depositará en un buzón cualquiera (de todos modos si alguien la abre no va a entender nada). La vida no era para él.
Le habían enseñado que nada es tan oscuro como aquello que te roba la ilusión, las esperanzas…, pero él nunca había visto nada peor que grises cuando las cosas se ponían feas, y del gris volvía a nacer el azul pálido o el amarillo e incluso a veces el blanco que le recordaba al olor de las azucenas. Pero esta vez todo es negro. El mundo se cae a sus pies como su vieja casa, incapaz de soportar el peso del vacío.
Desde que lo conoció fue su ídolo, siempre quiso poseer su facilidad para leer en el alma ajena, cautivar con tan solo una mirada, entender ese lenguaje de silencios que en tan poco tiempo dice tantas cosas; pero tiene solamente un cuarto oscuro donde no entra el sol, derruido, casi abandonado incluso por él y frío, muy frío, en el que piensa sobre la ventaja de encontrarse en la cálida paz eterna de un vulgar ataúd a salvo de sus pensamientos y de esas últimas esperanzas que cada día entierra con cuidado entre lágrimas de desolación.
Tiene una ventana. A Dios gracias tiene una ventana sobre la que se reclina y mira de izquierda a derecha por si el ejército hubiera decidido empezar a bombardear la ciudad. Sería estupendo. Encontraría el valor que le falta para huir de todo y sólo tendría que bajar de su casucha sin mirar atrás y empezar a caminar rumbo a la muerte.
Pero no, no hay nada más que silencio alrededor y en la lejanía el gris del horizonte, como tampoco hay nada cuando cierra su cortina y siente como se le encoge el corazón por ese frío interior, mucho peor que el otro.
A veces cuando el sueño lo vence, sentado sobre su vieja manta de cuadros, después de beber una infusión amarga y comer un trozo de pan que comparte a medias con las ratas poco lustrosas que tiene de compañeras, sueña con él….
Le conoció cuando jugaba a imaginarse de mayor en aquellos idílicos escenarios que él le contaba que existían. Era cuando creía en el futuro. Pero una vez desapareció sin despedirse (con lo cual imposible decirle nada de lo que va a hacer). Anduvo días con la esperanza de encontrar el camino de sus sueños. Reclinado en un viejo árbol buscó en su interior como había leído que hacían algunos iluminados antes de la iluminación. Eran días de pensamientos sin descanso, escuchando el crujir de una semilla al germinar de la que desconocía su existencia y esperando tanto hasta sentir que se le arrugaba el alma.
Bebió de los placeres posibles, viviendo el momento hasta el cansancio, hasta darse cuenta que sólo cuando cae la tarde, cuando el bullicio de la vida recobra la serenidad perdida, es cuando se reconcilia con el mundo, y es también cuando las sombras le recuerdan la imposibilidad de aquel abrazo con el que siempre soñó.
Coge el papel más cercano, sin cuidado, decidido a decir adiós…
Escribe: << No puedo más. Te echo tanto de menos que se me hace insoportable vivir>> Sella el sobre con saliva y lanza un suspiro de alivio. De la pared cae un desconchón para ir a parar a la alfombra con la que se cubre el suelo de los anteriormente caídos. Se asoma por última vez a la ventana y ante sus ojos se le revela lo que cree que es una simple casualidad: Un chico mira hacia arriba, hacia aquella pared dañada por el tiempo, aquel tétrico escenario donde perfectamente se podrían engendrar las ideas de un dulce sueño salvador. Sin embargo aquel que mira ve belleza donde nadie apunta su existencia, belleza que quiere inmortalizar en una instantánea para quizá regalarla luego…Es entonces cuando el rostro de aquel joven aparece.
Ahora registra perfectamente el gris y el negro… y el blanco; saluda con la mano a aquel extraño y le sonríe aunque no pueda verlo.
Lo que nunca sabrá el improvisado espectador de la vida que se aleja, es que hubo una nota que se guardaba en un sobre y que aquel día alguien rompió antes de bajar las escaleras de dos en dos para saludar de cerca a quien inmortalizaba su presencia.
Y que cuando llegó a la calle, el chico de la cámara había desaparecido…

Fotografía: Strawberry Roan

lunes, 13 de diciembre de 2010

Cuando el cielo responde


En el lienzo de tu ausencia imprimí el color de mi esperanza…
Y tímidamente apareció la luz.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Búsqueda


Giré el rostro y abarqué con la mirada a los más de cien comensales, casi todos conocidos, algunos amigos, todos totalmente ajenos al flash que a modo de una fotografía furtiva creí vislumbrar. Volví a torcer el cuello lo más discretamente posible y ahí estaba él, su mirada, su serenidad, su semblante tranquilo… No sé qué es pero tiene algo que lo hace distinto no por sí mismo sino por lo que creo ver de ti en él. Formaba parte de un grupo de nueve personas que, alrededor de una de las mesas redondas con mantel blanco de aquel gran salón, se disponía a cenar. Ya es la tercera vez que tengo que modificar la posición para observarle…casi de reojo, y, sí, hay algo en sus rasgos que guarda relación con una imagen mental muy querida. Le miro por cuarta vez y entonces empiezo a echarte de menos de esa manera como cuando lamento morir sin haber cruzado ni tan siquiera de puntillas ese puente que me habría llevado donde tú estás… de haber existido.
Tiene algo tuyo, es algo así como un grano de trigo en una era que pasa desapercibido para todos pero no para el que al acercar el zoom de su cámara descubre esa insignificante diferencia que tanto llama su atención. Cada vez me faltas más y empieza a embargarme la tristeza; se me agolpan los pinchazos de todas las imposibilidades contigo... ¿Qué tiene en su pose que me recuerda tanto a ti? Hago un recuento esta vez intentando atravesar la mirada entre esa gente parlanchina y tragaldabas que casi me lo oculta: El corte de su pelo, el color de su piel, la serenidad de su rostro… Entonces reparo en un detalle antes desapercibido: Su alzacuellos de sacerdote. El misterio acaba desvelándoseme ahora. Es un estado del espíritu, algo magnánimo, algo, que se le parece mucho al color del aura que te envuelve a ti, amor mío; y por un momento habría dado parte de mi vida por tenerte allí conmigo y no sorprenderme buscándote con desesperación en cada rostro, en cada voz, en cada gesto, en cada estado del ser...

jueves, 9 de diciembre de 2010

domingo, 5 de diciembre de 2010



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martes, 30 de noviembre de 2010

Enero





Gracias por tu mirada azul.

Fotografías: Loli

viernes, 26 de noviembre de 2010