lunes, 16 de noviembre de 2009

Cuando vuelvas


Cuando vuelvas, le pediré a la tarde que ilumine tu rostro con esa mezcla de colores suaves que son como caricias infantiles, le pediré al mar una ola de bienvenida y el sosiego hecho vida mientras tus ojos se pasean por la línea clara de su horizonte. Cuando vuelvas ya he pensado dónde iremos a ver al menos una puesta de sol y si madrugas te llevaré allí donde el amanecer bosteza antes de abrir sus ojos. Cuando vuelvas tengo pensado contarte mil cosas, aunque luego sabes que apenas te digo nada, que cuando estás a mi lado el mundo y las palabras se retiran a un lugar distinto y en ese silencio yo podría dormirme para siempre.

viernes, 13 de noviembre de 2009

nunca es suficiente...


¿Dónde

está


tu lluvia?

lunes, 9 de noviembre de 2009

Nuestra ruta


Tan cerca y tan separados
Sobre un mismo tronco y en diferentes ramas
Bajo un mismo cielo y oteando horizontes distintos.
¿Nos une el gris de la tarde, el silencio,
o es eso lo que nos separa?
Cómo llegamos aquí no me importa
Pero si despliegas tus alas
Hazme sólo un guiño primero
Y entenderé que ese vuelo
Será mi ruta soñada.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Recuerdos




Hoy no quiero contarte lo que pienso,
como cuando era niño y no importaban mis pensamientos.
Hay una niebla espesa encima de aquel pasado,
miedos que no hablan, ventanas a la calle pero de rejas macizas, desayunos insulsos, palabras recogidas no por perezosas sino por amenazadas.
Y te diste cuenta,
me volví a callar cuando llegaste,
nada se me ocurre más seguro que el silencio y
sin embargo te abrí mis manos para que me desarmaras si podías.
Descalzo, a medianoche observo los recuerdos pasando entre la puerta entornada;
no me has oído, no me has visto pisar el peligro…
Odiaba las verdades que eran falsas
y las repeticiones de cantos enjaulados hasta enmudecer de pena como le ocurre a los ruiseñores.
Amaneceres sin luz, luces como llagas
y esperanza en la liberación de la noche donde saldar deudas no contraídas.
Ni siquiera debo un grito, nada, ni tampoco debo un beso, ¿para qué?,
sólo le debo al trueno el robo de su mortífera luz primera.
Pareciera que el Mar comprende esa nostalgia
y pone agua en mis manos que me salvan,
pero sigo en silencio,
despacio, humo y silencio integrados en mi piel;
y ahora tú, mirando de cerca mi ventana,
transformando el vértigo de abrir mis brazos
y descifrando el código de mi voz,
invitándome a caminar por el hueco invisible
que oculta el dolor primero de mi memoria.


lunes, 2 de noviembre de 2009

Sólo un minuto


Sólo un minuto entre contemplar, inmortalizar un instante, girar de Oeste a Este y volver a inmortalizar otro.

La Naturaleza nos regala a veces caprichosamente su belleza.