El río continúa su avance,
desiertos inhóspitos y frondosos vergeles quedaron en algún lugar de su memoria,
sus aguas ahora fluyen cristalinas entre las montañas sagradas de sus sueños
y las hogueras de los fantasmas juguetones;
no hay luna llena o... quizá sí,
quizá hoy esté la luna meciéndose entre sus aguas
mientras al calor de la historia alguien ha encendido la luz.