lunes, 27 de julio de 2009

La música de tu voz


No necesito nada más,
saber que estás,
que fluyes apenas deteniéndote,
que humedeces el atardecer,
que reflejas los rayos ardientes del mediodía
y que lavas las lágrimas de un mal sueño.
No necesito...
Sí,
necesito la música de tu voz.

miércoles, 22 de julio de 2009

La playa no estaba desierta


El verano se me hace eterno. Si algo es seguro es que refuerza con su llegada mi conocido deseo de su pronto transcurrir.
Hoy me he reencontrado con “mi mar”, lo había perdido desde la aparición de bandadas de niños (o pequeños monstruos, como se quiera) con sus respectivos guardaespaldas (grandísimos monstruos algunos) que alfombran su blanca orilla de juguetona espuma apagando la voz ancestral de sus olas con sus alocados gritos.

Me detengo en la idea sobre la evolución del homo sapiens y me digo que si no hubiese transcurrido tal y como lo ha hecho, estas manadas de animales (evolucionados pero animales al fin) no vendrían aquí en tropel, y claro está, yo de existir estaría descuartizando cualquier bicho viviente o huyendo de cualquier otro hambriento y no sentada plácidamente -¡por fin!- contemplando cómo los últimos rayos de sol brillan en la superficie de plata de mi confesionario particular.

Voy en tu busca…
Me sumerjo en sus aguas ahora cálidas y si pudiese recordar aquello que se debió sentir en el vientre materno, estoy convencida de que sería lo más parecido a esa sensación de recibir la vida. Me dejo abrazar, inundarme de su poder para despojarme hasta del pensamiento danzando bajo su continua protección (¿y encubierta amenaza?) y le dejo salpicar mi rostro con las minúsculas gotas saladas que a modo de húmedos besos marinos me bañan los ojos devolviendo mi orientación hacia un infinito perdido.
Me deslizo en su superficie bajo un sol agonizante y mi mar me acoge como se hace con los desvalidos, con la intensidad de una despedida indeseada, con la gravedad de aquellos que lo entregan todo por última vez.

Cada vez que bajo a sus entrañas es como ir en tu busca… Te llamo como si estuvieras aquí para oírme (y tal vez estés mucho más de lo que llego a comprender), pero puede que no haga falta más respuesta que la música de sus olas y que no hagan falta más abrazos que los que guarda la memoria.

La conciencia del privilegio por poder dejar la vibración de mis latidos a la deriva en su inmensidad me paraliza, y sin temor al ocaso, a la noche inmediata que ha dejado crecer un silencio amoroso y cautivador, me quedo a solas contigo, con él ; es entonces cuando escucho el canto de su dulce nana, su arrullo, el sonido de cuna de su lento vaivén…
y me dejo mecer en este remanso de paz.

Hoy te siento aún más cerca que ayer.

viernes, 17 de julio de 2009

Dibujándote



Estaba pensando en ti y se me olvidó la clave,
la clave de todas las cosas que es algo tuyo,
algo que es todo y eres tú como yo deseo verte,
verte con mis ojos inventados para ti
para ese tú que quiero dibujar aquí
sobre mi voz y tu interminable silencio…

Silencio donde te encuentro y me despojo de mí,
de mi yo, mi razón y todo lo que fui hasta hoy
para concebir la calma de un mañana
donde escribir tu nombre en círculos de humo
que opriman la nostalgia cuando aparece la noche.

Noche de mis pasos discordantes
provocando el insulto de un amor indeseado,
de una esperanza sin camino…
de un pacto impreciso y fugitivo
que convierte los círculos de humo
en un paraíso celeste cuando la nostalgia aprieta.

Tu nombre y tu voz son la clave,
tu recuerdo mi locura,
esa luz con la que busco un boceto extraviado
para encontrarme al dibujarte en las playas de mis sueños.
( MCSRDC )

lunes, 13 de julio de 2009

Espejismo

Encantadora presencia que descansa un segundo junto a mí,
me mira con inteligente templanza como quien pasea la mirada a un lejano horizonte y se detiene en la tonalidad de la tarde para seguir caminando hasta desaparecer en el mismo.
Y me sigo preguntando…
-¿Qué ha pasado conmigo después de ti?

martes, 7 de julio de 2009

Tenía que ser un día de Luna llena


Cuando viajo hasta algún lugar donde tengo la enorme suerte de encontrar la belleza y la oportunidad de incorporar a mi vida una experiencia enriquecedora , me gusta (si puedo hacerlo) traerme conmigo a la vuelta una piedra minúscula que colecciono como símbolo de ese recuerdo. Así, disfruto cuando veo la del Mulhacén o la del Teide, la recogida a la orilla del Mar Muerto o en un volcán de Costa Rica.
Hoy y sin permiso, me he traído al Acantilado una que será el símbolo de un precioso recuerdo vivido en una montaña: La montaña de la espalda quebrada.






Io
Luna de Júpiter

viernes, 3 de julio de 2009

Un lugar contigo




-“¿Dónde estás?”
-- ¿Dónde crees que debo estar?
-“¿Si estuvieras conmigo sería un deber?”
-- Si estuviera contigo sería porque un día creíste en mí. Ahora siento tu abandono.
-“Nunca me tuviste. Nunca pude abandonarte.”
-- ¿Qué tuve entonces? Porque era todo...
-“¿Qué quisiste tener, para inventarlo?”
-- Un lugar contigo para….



Perdón por no saber amar,
por confundir una lágrima con el charco en la orilla que dejan las olas,
por verte donde no vas a estar nunca,
por no creerte capaz de saltar con indiferencia sobre un corazón en llamas.
Perdón por la parte de mí incinerada
y por no poder contarte qué pasó.