martes, 21 de diciembre de 2010

INVIERNO

Solsticio de invierno, Luna llena y eclipse total

viernes, 17 de diciembre de 2010

El chico de la cámara


Primero pensó que se lo diría, luego cambió la idea por la de escribírselo en una sencilla nota que guardará en un sobre blanco como la tez que muy pronto va a tener y la depositará en un buzón cualquiera (de todos modos si alguien la abre no va a entender nada). La vida no era para él.
Le habían enseñado que nada es tan oscuro como aquello que te roba la ilusión, las esperanzas…, pero él nunca había visto nada peor que grises cuando las cosas se ponían feas, y del gris volvía a nacer el azul pálido o el amarillo e incluso a veces el blanco que le recordaba al olor de las azucenas. Pero esta vez todo es negro. El mundo se cae a sus pies como su vieja casa, incapaz de soportar el peso del vacío.
Desde que lo conoció fue su ídolo, siempre quiso poseer su facilidad para leer en el alma ajena, cautivar con tan solo una mirada, entender ese lenguaje de silencios que en tan poco tiempo dice tantas cosas; pero tiene solamente un cuarto oscuro donde no entra el sol, derruido, casi abandonado incluso por él y frío, muy frío, en el que piensa sobre la ventaja de encontrarse en la cálida paz eterna de un vulgar ataúd a salvo de sus pensamientos y de esas últimas esperanzas que cada día entierra con cuidado entre lágrimas de desolación.
Tiene una ventana. A Dios gracias tiene una ventana sobre la que se reclina y mira de izquierda a derecha por si el ejército hubiera decidido empezar a bombardear la ciudad. Sería estupendo. Encontraría el valor que le falta para huir de todo y sólo tendría que bajar de su casucha sin mirar atrás y empezar a caminar rumbo a la muerte.
Pero no, no hay nada más que silencio alrededor y en la lejanía el gris del horizonte, como tampoco hay nada cuando cierra su cortina y siente como se le encoge el corazón por ese frío interior, mucho peor que el otro.
A veces cuando el sueño lo vence, sentado sobre su vieja manta de cuadros, después de beber una infusión amarga y comer un trozo de pan que comparte a medias con las ratas poco lustrosas que tiene de compañeras, sueña con él….
Le conoció cuando jugaba a imaginarse de mayor en aquellos idílicos escenarios que él le contaba que existían. Era cuando creía en el futuro. Pero una vez desapareció sin despedirse (con lo cual imposible decirle nada de lo que va a hacer). Anduvo días con la esperanza de encontrar el camino de sus sueños. Reclinado en un viejo árbol buscó en su interior como había leído que hacían algunos iluminados antes de la iluminación. Eran días de pensamientos sin descanso, escuchando el crujir de una semilla al germinar de la que desconocía su existencia y esperando tanto hasta sentir que se le arrugaba el alma.
Bebió de los placeres posibles, viviendo el momento hasta el cansancio, hasta darse cuenta que sólo cuando cae la tarde, cuando el bullicio de la vida recobra la serenidad perdida, es cuando se reconcilia con el mundo, y es también cuando las sombras le recuerdan la imposibilidad de aquel abrazo con el que siempre soñó.
Coge el papel más cercano, sin cuidado, decidido a decir adiós…
Escribe: << No puedo más. Te echo tanto de menos que se me hace insoportable vivir>> Sella el sobre con saliva y lanza un suspiro de alivio. De la pared cae un desconchón para ir a parar a la alfombra con la que se cubre el suelo de los anteriormente caídos. Se asoma por última vez a la ventana y ante sus ojos se le revela lo que cree que es una simple casualidad: Un chico mira hacia arriba, hacia aquella pared dañada por el tiempo, aquel tétrico escenario donde perfectamente se podrían engendrar las ideas de un dulce sueño salvador. Sin embargo aquel que mira ve belleza donde nadie apunta su existencia, belleza que quiere inmortalizar en una instantánea para quizá regalarla luego…Es entonces cuando el rostro de aquel joven aparece.
Ahora registra perfectamente el gris y el negro… y el blanco; saluda con la mano a aquel extraño y le sonríe aunque no pueda verlo.
Lo que nunca sabrá el improvisado espectador de la vida que se aleja, es que hubo una nota que se guardaba en un sobre y que aquel día alguien rompió antes de bajar las escaleras de dos en dos para saludar de cerca a quien inmortalizaba su presencia.
Y que cuando llegó a la calle, el chico de la cámara había desaparecido…

Fotografía: Strawberry Roan

lunes, 13 de diciembre de 2010

Cuando el cielo responde


En el lienzo de tu ausencia imprimí el color de mi esperanza…
Y tímidamente apareció la luz.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Búsqueda


Giré el rostro y abarqué con la mirada a los más de cien comensales, casi todos conocidos, algunos amigos, todos totalmente ajenos al flash que a modo de una fotografía furtiva creí vislumbrar. Volví a torcer el cuello lo más discretamente posible y ahí estaba él, su mirada, su serenidad, su semblante tranquilo… No sé qué es pero tiene algo que lo hace distinto no por sí mismo sino por lo que creo ver de ti en él. Formaba parte de un grupo de nueve personas que, alrededor de una de las mesas redondas con mantel blanco de aquel gran salón, se disponía a cenar. Ya es la tercera vez que tengo que modificar la posición para observarle…casi de reojo, y, sí, hay algo en sus rasgos que guarda relación con una imagen mental muy querida. Le miro por cuarta vez y entonces empiezo a echarte de menos de esa manera como cuando lamento morir sin haber cruzado ni tan siquiera de puntillas ese puente que me habría llevado donde tú estás… de haber existido.
Tiene algo tuyo, es algo así como un grano de trigo en una era que pasa desapercibido para todos pero no para el que al acercar el zoom de su cámara descubre esa insignificante diferencia que tanto llama su atención. Cada vez me faltas más y empieza a embargarme la tristeza; se me agolpan los pinchazos de todas las imposibilidades contigo... ¿Qué tiene en su pose que me recuerda tanto a ti? Hago un recuento esta vez intentando atravesar la mirada entre esa gente parlanchina y tragaldabas que casi me lo oculta: El corte de su pelo, el color de su piel, la serenidad de su rostro… Entonces reparo en un detalle antes desapercibido: Su alzacuellos de sacerdote. El misterio acaba desvelándoseme ahora. Es un estado del espíritu, algo magnánimo, algo, que se le parece mucho al color del aura que te envuelve a ti, amor mío; y por un momento habría dado parte de mi vida por tenerte allí conmigo y no sorprenderme buscándote con desesperación en cada rostro, en cada voz, en cada gesto, en cada estado del ser...

jueves, 9 de diciembre de 2010

domingo, 5 de diciembre de 2010



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martes, 30 de noviembre de 2010

Enero





Gracias por tu mirada azul.

Fotografías: Loli

viernes, 26 de noviembre de 2010

sábado, 13 de noviembre de 2010

...para siempre


¿Qué necesitas para componer un mundo a tu medida? Un río de aguas transparentes, un trozo de cáscara de naranja pero pequeño porque los barcos no son tan grandes en este puerto improvisado, desinterés por las grandes conversaciones que suelen “arreglar” ese mundo del que no comprendes tantos porqués, imaginación…
Estabas frente a mí pero en tu otra historia, solitario, supongo que marcabas bien la ruta que ibas a capitanear antes de partir para no tener que regresar. Y cuando a tu barco lo arrastre tanto la corriente que desaparezca río abajo para siempre, el reflejo de tu rostro serio se desvanecerá también del agua; con suerte, te olvidarás de subir a la nave y si buscas, puede que encuentres algún trozo más de esa materia prima con la que se construyen embozos de libertad para reiniciar la construcción de otro navío… y volver a empezar.
Lo que no sabes, es que algo de mí iba de polizón en aquel primero, el que desapareció río abajo… para siempre.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

domingo, 31 de octubre de 2010

Entrega


Te entrego mi todo, amor,
aunque amarte me haga débil;
así te entrego mi vida,
en obstinados renglones
que quieren rasgar la distancia
y se desangran en el turbio mar de tu silencio.
Pero tú, no quieres mi todo ni mi vida ni mis sueños
y se ahoga ese te quiero que sólo es tuyo
como se ahoga un recién nacido en la cuna
engañado por la ilusión de una vida sin vivir.
Y he llegado hasta abominar la vida
cuando no soporto más tu ausencia,
pero pensarás que exagero…
Y te diré que he llorado por ti hasta asustarme,
pero no me creerás si te lo digo…
Ahora, el viento del acantilado
se lleva tu te quiero y mis palabras
y este sentimiento que me vive
porque me duele, amor, hasta pensarte
o que estimes que no es para tanto
lo que es mi vida y mi locura
por amarte así como te amo.

miércoles, 27 de octubre de 2010

jueves, 21 de octubre de 2010

Queen of the Road

Vale, me declaro, conduje toda la noche, hice una foto a la parte trasera de un camión desde mi vehículo y acabo de destrozar la foto... Pero la carretera también se guarda sus secretos.

domingo, 10 de octubre de 2010

Tu nombre


Cierra los ojos y le nombra, le nombra como si fuera la última vez que fuera a hacerlo, con total entrega en su voz, con tanta pasión que asusta. Siente que le ama como si fuera el único ser al que poder amar y sonríe a sus fantasmas que tal vez se estén burlando de la escena; su nombre llega a poseerle hasta impedir la respiración y luego se abandona despacio a su propia voz en una conjunción perfecta de concesiones sin límites cuando su nombre ya no es su nombre porque lo es todo. Imagina ese escenario inmortal donde le siente suyo y siembra a su alrededor la perfección, el lugar donde le pertenece más que la propia vida. Una y otra vez pasan sin detenerse por su mente secuencias reales de amor contenido, deseo frustrado de besos que hubiesen llevado el sello de la eternidad de haberse producido, rendimiento total a esa ternura desprendida… Pero nada necesita tanto como obtener en su mirada el cielo, porque sabe que nunca tendrá nada mayor que la posesión de ese sentimiento y porque en el fondo no quiere nada que aumente el imposible deseo de sentir dentro de sí su vida. No hace falta decir que la muerte le visita en el momento en que sus manos se separan y que renace como un pequeño Fénix dueño del canto a la felicidad cada vez que le siente a su lado aunque esté a millas de distancia. Tantas veces a solas anhela el calor de sus brazos que acaba dibujando con palabras gastadas a ese amor prisionero derramándose para siempre en las profundidades del olvido, y luego, sólo quiere desaparecer como si todo hubiese sido un sueño contado…
Abre los ojos, pero los cubre con las palmas de sus manos. Parece que acabara de cometer una travesura. Y una vez más se sorprende de la capacidad curativa de sus lágrimas.

martes, 5 de octubre de 2010

¿...?

¿Amigo? ¿Adelante? ¿Acoger? ¿Alianza? ¿Ausencia? ¿Acabar? ¿Alivio? ¿Atención? ¿Aviso? ¿Azar?... ¿Amor?

jueves, 23 de septiembre de 2010


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miércoles, 22 de septiembre de 2010


Según el Instituto Geográfico Nacional, el jueves 23 de septiembre de 2010, a las 5h 9m hora oficial peninsular, bla bla bla...
Me acabo de dar cuenta de que me da lo mismo el día, y la hora, y los minutos y la oficialidad...

viernes, 17 de septiembre de 2010

Las primeras lágrimas del entrañable bostezo del otoño.



Para ti que miras al cielo y me dices cuándo se acerca la lluvia.
Para ti que me recuerdas cuando cae la nieve porque sabes que sería feliz estrujándola entre mis manos.
Para ti que me regalas tu tiempo y nunca me dices porqué lo haces.
Para ti que puedes comprender cuando te digo cómo quisiera mi muerte…
Para ti que me dejas amarte a mi manera,
aunque sé que borrarías mis lágrimas con las primeras lluvias de septiembre
…si pudieras.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

¿Cómo...?



Me pregunto cómo se podría describir ese estado del alma cuando embelesada se transporta al imaginario y diminuto universo donde todo está bien, ese lugar donde la vida sumergida se deja ver, donde nadar en solitario es el preámbulo en el que se ocultan las notas más sublimes de la creación, ésas que quizá algún dios plagiara para ponerlas en los registros de tu voz y que dejan tras de sí estelas de felicidad.
Me pregunto cómo podría decirte tantas cosas...

lunes, 6 de septiembre de 2010

Círculos de fuego



La inverosimilitud y el impulso irresistible de la ilusión.

martes, 31 de agosto de 2010

Canadá Costa Este



Osos negros y ardillas a miles.
Cascadas que se congelan en invierno y en las que se hacen escaladas.
Vida subterránea para huir de la humedad y el calor en verano y del frío en invierno.
Madera, madera, madera… bosques inmensos y bellísimos de hojas que cambian de color como los atardeceres.
Miel de arce, rascacielos recubiertos de cristal, melenas rubias, jardines impecables, chicas de la mano, chicos de la mano…
Un Bonjour y un Good Bye con una sonrisa, propinas obligatorias.
Azul en el cielo que se esconde como un guiño entre las nubes blancas.
Diferente concepto de propiedad.
Fondue de carne de res en invierno, anticongelante en el bolso para las cerraduras y aceite en los bajos de los vehículos por la sal que corroe. Plumas de gansos en los abrigos que soporten más de treinta bajo cero.
Y mucho más...
Breve pero inteligente historia donde la dureza del clima parece que impone un respeto al medio y un compromiso sincero con el futuro.

Afán de grandeza...













...y, ¿de sentirse aislados?



Otras carreteras

















International, Sterling, Freightliner, Kenworth, Mack, White, Peterbilt... con sus chimeneas plateadas al viento, imponentes, arrancando km. al asfalto y conducidos en no pocas ocasiones por féminas al volante de esas máquinas que parecen creadas en vez de como medios de transporte, para un espectáculo fortuito.

lunes, 30 de agosto de 2010

Desde arriba.





Desde abajo.