miércoles, 25 de febrero de 2009

Instantes


Colores difuminados del ayer que permanecen intactos donde guardo tu luz.

miércoles, 18 de febrero de 2009

La última tormenta


La estupidez humana también consiste en desgranar los minutos pensando y creyendo (además con el convencimiento absoluto) que a veces los dioses bajan de su escondite para transformarse en humanos especiales.
Podemos cerrar los ojos, dejarnos llevar por la suave corriente cristalina de unas confiadas aguas, abrirlos sólo para mirar al cielo, volver a cerrarlos, creer otra vez que estamos en tierra firme mientras las aguas empiezan a teñirse de una insólita oscuridad, volver a fijarnos en la orientación del viento e inventar el traje de fiesta más preciado con un hilo entre las manos.

Podemos decirle en la imaginación esas cosas que nunca le diríamos en persona:

" ...quererte así, para que me entiendas ,
es envolverte un regalo con un mimo extremo pensando en cómo tus dedos romperán ese papel al abrirlo,
es comprobar que tu voz no ha cambiado cerrando los ojos un instante para facilitar el viaje de tus palabras hasta el fondo mismo de mi alma,
es desenfocar tu rostro para volver a enfocarlo despacio, recreándome en la nitidez de las líneas que marcan tu perfil, para mí perfecto,
es vibrar con la sintonía de una música que me habla de ti,
es recibir un pinchazo dentro y luego como un mordisco rabioso que primero me paraliza y luego me empuja a la huída cuando despiertas mis celos,
es abreviar tu nombre y escribirlo en la palma de mi mano donde pueda verlo a cada instante con sólo extender mis dedos.
Quererte así es, en definitiva, demostrarme que no hay nada más absurdo, más valioso, más cercano a la locura esplendorosa y más integrado en la felicidad que otros teorizan".

Podemos creer... -era su vida callada, su verano de días grises, ese ave errante que se desorienta cuando comienza la emigración y sobrevive al invierno sólo por una creencia- que no es tan difícil estar en el borde mismo del acantilado (cuando está el viento en calma y las nubes no cubren la bahía, es hasta reconfortante).
Pero el sol se aleja dejando un rastro de vacío y se escucha el sonido cada vez más brutal de las olas contra las rocas desnudas,
y se instala la soledad en el sentimiento y los primeros latigazos del viento te tiran a la cara la realidad del no, de la equivocación.
Y todas las lágrimas son inútiles pero no puedes tragártelas por más tiempo,
y todo tu amor es inútil pero no puedes más con su peso,
y todas tus palabras, todos tus gemidos, todos tus gritos se los lleva el viento para arrojarlos al desierto...
y es entonces cuando desearías tener el valor de cerrar los ojos para dar el último paso, el definitivo, donde por una vez tus lágrimas se fundieran con las del mar
pero para siempre.

Podemos pensar que escribo para ti,
pero tú ya no existes y no puedo decirte nada .
No estás, no me oyes, no puedes quererme, no eres más que mi absurda sensación y el complot de una tormenta para deshojar los árboles.

viernes, 13 de febrero de 2009

Extraña sensación


Tengo miedo de que llegue un día en el que empiece a desvanecerse la intensa nube que envuelve esta quimera,
miedo de que me guste tanto un beso imaginario que convierta esos momentos en un templo del que nunca más quiera salir,
miedo de no encontrar el motivo para vivir un solo segundo más si no es contigo en el pensamiento.
No me cuesta nada llevarte. Desde que estás fluyen mis pies deslizándose con la suavidad de la espuma en un mar tibio en vez de caminar.
Cuando me envuelve la deformidad de un mundo despreciable y el inminente rostro de la muerte acecha a un paso solamente de morder la línea que divide los distintos grises de lo incierto, evoco en mi mente la imagen (aunque ficticia) de un nosotros y aparece toda la belleza de golpe.
Cuando entra el vendaval del norte en mi recuerdo y barre el sentido de mi existencia, es como una liberación escuchar que abres despacito la compuerta donde guardas tus palabras y es tu risa la que siembra mi esperanza.
Hoy mis manos tienen mayor fuerza para separar las heridas grandes y yo más valor para extraer de ellas la metralla oculta.
¿Puedes comprenderme?...

- Ven, - me dijiste - y cuando desaparezca el miedo, cuando el ritmo de tu corazón se enlentezca tanto que tenga que devolver su son con los latidos inexistentes del mío, cuando tu deseo de mí se haya agotado de soledad y tengas que exprimir la última gota de libertad para el fermento de una nueva vida sin sentido, entonces, no tendré que preguntarte nada, mientras sueñas tu quimera de tenerme al amanecer, yo ya habré desaparecido.

lunes, 9 de febrero de 2009

En el corazón

Quiero dibujarte un corazón esta noche de luna llena,
justo en la orilla de mi mar confidente,
pero en el intento siempre viene una ola blanca y espumosa que se lleva mi intención y los primeros trazos.
Lo he seguido intentando (también puedo dibujarlo más distante pero desisto de la idea porque luego tendré que borrarlo yo...)
y en un descuido quizá intencionado de las olas que me dejan el tiempo justo para acabar mi obra,
he trazado una línea igual que aquellas con las que decoraba las libretas del colegio pensando en algún profesor que me traía de cabeza y no precisamente por la asignatura que impartía ;
después he dejado un mensaje dentro...
y he deseado que su viaje hasta ti dure sólo un instante,
aunque,
quizá no llegue nunca ,
y sólo recibas estas imágenes como símbolo de un pensamiento.

martes, 3 de febrero de 2009

Reflejos



Me pierdo en el eco de tu risa
como en una luz que llegara del pasado.

Te he mirado en el espejo multicolor de la lluvia
y he visto el reflejo de un dios lejano,
el que en la penumbra del último eclipse
guardó el disparo insonoro de un verbo sin conjugar.

Me pierdo en ti...
y lo mejor es que no sé si quiero encontrarme.