
Me dijiste que no tenías nada para mí,
pero yo no te dije que a lo que ya me has regalado no podré corresponder aunque viviera cien vidas.
Por primera vez no me molesta el llanto de un niño,
ni me hiere la luz fija apuntando a mis ojos,
ni el miedo a perderte encuentra abierta la puerta.
Por primera y quizá única vez,
puedo dejar en tus manos lo que nunca me perteneció
pero que ya palpita en cada célula de mi ser,
lo que yo quise hacer mío con la fuerza de un profundo anhelo
y lo que ha modificado mis vértices hasta hacer coincidir el haz de tu luz
con el punto de mi oscuridad para dar paso a la armonía:
tus palabras
8 comentarios:
Tus palabras son un regalo,
pero escucharlas de tu propia voz, eso es más, muchísimo más.
Siempre se almacenan en mi alma...
Un beso
Palabras de papel confetti de colores cálidos, que caen cuando los niños ríen. Palabras rosas y verdes que pintan los cristales de luz, palabras que lloran y dejan charcos. Tus palabras, juntadora de letras.
Tú tienes la varita mágica que hace que las palabras suenen como campanas.
Antes de leer "Tus palabras" enciendo un cigarrillo y comienzo a leer con la primera bocanada...
...y no sé porqué, pienso en Robert Walser al acabar de leerte.
Marga, gracias por escucharlas y regalarme las tuyas.
Otro beso para tí
Pon, ¡qué bonito! Un abrazo, guapa
Straw...
Straw...
te aseguro que puedo respirar ese humo
Las palabras de brokemac.. no dejas de sorprenderme.
Y tú, Cristina, de alegrarme cuando te veo. Un beso
Y cuando son tuyas no pueden ser mejores...
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