jueves, 22 de enero de 2009

*** 22 ***



No siempre, pero a veces era también como un lugar, una extensión entre verde claro, el plateado de estanques naturales, y verde oscuro. El remanso de aguas que, vertidas por la montaña, morían con el reflejo de los cisnes al volar sobre su superficie.
Tierra agrietada después bajo las brasas de un sordo e interminable sol infernal,
y aún así, cobijo de las vidas en miniatura. Luego, la lluvia metálica y fabulosa buscando encontrar el umbral anterior al pensamiento y el continuo regreso del batir de unas alas jugando con el entorno.
Todo así, hasta que crece tanto la luz sagrada en el cielo, que llega a recortar la silueta de los ladrones que portan su misterioso tesoro, dejando la palidez de un capricho estrafalario integrada entre los dos verdes...,
o, más bien en la profundidad del estanque natural.

3 comentarios:

Marga dijo...

Ya estamos a "22", un año después y parece que fue ayer...

pon dijo...

Si. Era como un lugar.

Juan Carlos dijo...

Un lugar que se antoja y un día que nos ha marcado.