sábado, 20 de junio de 2009

Buenos Aires




11 comentarios:

pon dijo...

Igual podemos echar la cervecita con los pies colgando del acantilado.......

brokemac dijo...

Con estas fotos de Buenos Aires quise rendir mi adiós a Walter. Han sido dos semanas en las que el vaquero soñador ha compartido parte de mis días y lo único que se me ocurre es dejar la letra de una canción y la luz de su tierra reflejada en el agua. A todo lo demás no sabré poner palabras.

Estoy llorando, ¿me puedes creer?...
Hoy acaba de entrar el verano, lo odio, como odio la primavera y tanta promesa.
Cuando he leído que cierras tu sendero particular a la montaña, ha sido imposible no sentir un cierto desamparo, lo admito, son demasiadas emociones las que me han provocado tus palabras, tu enfoque de las cosas simples y las complicadas, tu transparencia y la claridad con la que pones las mayúsculas donde deben y debieron estar siempre.
Fuiste y eres un miembro muy importante del entrañable grupo de “culpables” que me animó a subir al Acantilado, y yo, que me pierdo fácilmente entre silencios y sentimientos sin nombre logré creer en imposibles. Gracias con el corazón por estar siempre…
Me cuesta la vida decir adiós. Siempre es como si me arrancasen una parte de mí y aunque sé que es la única forma de renacer no puedo evitar el dolor del desgarro.

Ahora es noche cerrada, sin luna, con montones de estrellas y el rumor de unas olas casi dormidas, me vengo aquí, al borde mismo, y me siento con los pies colgando en el vacío (estás aquí… ) y me dejo estar, así, como casi siempre, preguntándome por el sinsentido de la existencia y encontrando en el recuerdo de una sonrisa el mejor motivo para mirar al cielo y dar gracias.

pon dijo...

No te creo capaz de odiar.

Y bueno, si algo me ha enseñado BBM es a decir adiós, quizás porque nadie en la peli se dice nunca adiós. Eso y muchas cosas más, pero hay un tiempo para cada cosa y prolongarlo solo hace más daño. Y ya dolía demasiado, me apretaba como una piel sin mudar.

Pero no me voy, niña. Te daré la brasa en tu acantilado hasta que me digas "¡que te calles Mari!".

En el fondo, y no se lo digas a nadie, es que me he quedado definitivamente arriba. Venga esa cervecita que el sinsentido de la vida, remojado se traga mejor.

cristina dijo...

Ay niñas..

maimai dijo...

Joo.............

Marga dijo...

Yo no se que puedo decir, sinceramente el dolor ya está empezando a taladrar el alma, a revolucionar de nuevo los sentimientos pero con la fuerza de la naturaleza en su cara más cruel, la del vacío de las despedidas.

He estado un montón de días sin ordenador y ayer cuando por fin, pude ver alguna cosilla, me encontré con el adiós de Mari, este post tuyo que no tuve el valor necesario para leerlo porque me temía que terminaría volviendo a hacer subir el nivel del mar...

Intento afrontarlo, quedarme con lo positivo que ha sido todo, pero esta noche es la última que estamos los tres juntos, Fer ya se va mañana (bueno en realidad hoy) y Walt el sábado por la noche...

Me esfuerzo por no llorar, por aprovechar y absorber cada segundo que me queda junto a ellos, pero cuánta melancolía y cuántas lágrimas me quedan todavía por derramar...

Me duele ser feliz, porque por motivos que de sobras vosotras ya sabeís mi felicidad no puede ser completa de ningún modo, no hasta que mi dragón esté recuperado del todo, agridulce felicidad que me acompaña en todo momento...

¿Quién tiene un antídoto para curar todo esto?

Os quiero chicas!!!

Marga dijo...

Ya cogió su caminito, previa parada en Madrid, hacia Buenos Aires.

No puedo explicarte como me siento, intenté seguir tus consejos, los suyos, los de Fer, pero no puedo parar de llorar.

Intento quedarme con su inmenso amor aparcado en mi corazón, pero es durísimo, tú ya has pasado por esto hace días, ahora me toca a mí y joder, joder, joder, como duele.

Le echo de menos...

brokemac dijo...

.- Pon: ya lo voy asimilando, entre cerveza y cerveza, pero jolines ¡cómo cuesta cerrar las tapas de un libro cuando su lectura te ha hecho sentir la vida!

Un abrazo y "no te calles nunca Mari"...
(Espero que no te importe que guarde todos los textos de tu montaña, es que soy una nostálgica sin remedio y sin intenciones de cura por ahora jeje :)

.- Cristina: ya ves..., como diría alguien en algún lugar de la montaña "es lo que hay".
Un beso y me alegra verte, guapa.

.- Maimai: ya se pasa, como todo...
El tiempo, siempre el tiempo.

Un abrazo!


.- Marga: Me temo que los antídotos poco o nada pueden hacer cuando cae la lluvia. Quizá el único secreto sea dejarse empapar hasta calar los huesos, sentir con cada gota la suerte de un momento compartido, una sonrisa o una palabra o una promesa o todo junto en bonitos recuerdos a los que volver.
Siempre nos faltarán abrazos y a la vez siempre nos sobrarán abrazos para aquellos que amamos; ofreceremos hasta donde no sea un escándalo su exceso intentando controlar su fuerza (y aún así puede que algunos sean excesivos y aprieten demasiado), y callaremos mil veces antes de decir por enésima vez "abrázame porque te echo tanto de menos que se me hace insoportable".

Te confieso que no he aprendido a decir adiós...

Un beso de los grandes grandes y una sonrisa; búscala :)) seguro que está por ahí muy cerca de tí.

Marga dijo...

Yo no puedo decir adiós, si lo hago algo en mí se morirá y sólo me queda aferrarme a esos abrazos compartidos, a absorber cada décima de segundo compartida junto a él, junto a los dos.

Pero continúa siendo demasiado duro, presiento que la herida jamás podrá cerrarse, al menos no del todo.

Me quedaron tantos abrazos pendientes...

JfT dijo...

Frente a tanto cariño, lo único que puedo decir es Gracias desde lo más profundo de mi corazón.
y perdón por la demora en aparecer. Es raro esto de vivir partido en dos. No triste ni nada así, raro. Porque una parte mía sigue allí, eh! Lo dudabas?

Te quiero mucho. Y estoy, siempre.

W!!

brokemac dijo...

Yo también te quiero, Walt...
y echo de menos que me cuentes tus sueños después del primer abrazo de buenos días.
Un beso!