
Círculos que aparecen y desaparecen de mis ojos cuando los cierro como ondas que se forman en el agua estremecida al paso del invierno,
como gotas de sangre recién caídas del corazón…
Quiero imaginarte en mis brazos, quiero, quiero...
Abro los ojos...
Te esperaba, te esperé quizá demasiado y se me hizo un vacío en las tripas hasta casi perder el camino (¿Qué camino, me pregunto…?)
No me di cuenta que giraba como un minúsculo insecto sobre un cartel luminoso donde pone “cerrado”.
Hubo mucho silencio después. Y después del silencio, nada…
Y luego llegaste tú…
para decirme que se te derramó la pintura.
2 comentarios:
Una se confunde muchas veces... pero el tiempo enseña a dejar a un lado, a quererte, a querer ser y vivir... Aunque haya carteles de cerrado y solo veamos eso, mas adelante hay puertas que atravesar llenas de sorpresas...
1beso
Es cierto Mar, a veces duele y hasta el que mira de lejos ese luminoso puede compadecer la insignificancia y la ceguera de esa minúscula vida tan grandiosa y tan inútil como cualquier otra, pero... nunca hubo tanta luz en esos ojos deslumbrados y aunque sólo consiguiera morir, sería con la felicidad puesta.
Un beso enorme para tí, guapa.
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