martes, 31 de agosto de 2010

Canadá Costa Este



Osos negros y ardillas a miles.
Cascadas que se congelan en invierno y en las que se hacen escaladas.
Vida subterránea para huir de la humedad y el calor en verano y del frío en invierno.
Madera, madera, madera… bosques inmensos y bellísimos de hojas que cambian de color como los atardeceres.
Miel de arce, rascacielos recubiertos de cristal, melenas rubias, jardines impecables, chicas de la mano, chicos de la mano…
Un Bonjour y un Good Bye con una sonrisa, propinas obligatorias.
Azul en el cielo que se esconde como un guiño entre las nubes blancas.
Diferente concepto de propiedad.
Fondue de carne de res en invierno, anticongelante en el bolso para las cerraduras y aceite en los bajos de los vehículos por la sal que corroe. Plumas de gansos en los abrigos que soporten más de treinta bajo cero.
Y mucho más...
Breve pero inteligente historia donde la dureza del clima parece que impone un respeto al medio y un compromiso sincero con el futuro.

10 comentarios:

un-angel dijo...

QUE PRECIOSIDAD...¿estuviste en Cánada?...cielos, estoy casi muerto de la envidia, de la sana y de la otra ( de la cochina, jaja )también un poco...espero que nos regales con imágenes de esos paisajes vistos a través de tus ojos.
Un beso guapa.

brokemac dijo...

Al final cambié de rumbo, el objetivo primero era Alberta (aún no sé qué quiero encontrar allí o qué necesito dejar..., pero etoy convencida de que en algún momento haré ese viaje, así que ir ahorrando y compartimos la experiencia ;) pero ningún plan inicial cobraba vida, y sin embargo el viaje a la Costa Este se presentó solo, ¡hasta el vuelo a Montreal salía directo de Málaga!
Pero te confesaré algo..., bueno no, mejor lo dejo por si es verdad que las estrellas fugaces consiguen que los deseos se cumplan...

Un abrazo grandote

pon dijo...

Cómo me gustaría ver esos bosques, pero de momento con el National Geographic y tus fotos me tengo que apañar.
Dicen que los conquistadores terminaban siendo conquistados por la tierra desconocida. Algo de eso debe haber. Eso sí, lo del antocongelante en el bolso ya me da frío.

un-angel dijo...

He vuelto para ver la foto...es una pasada, preciosa de verdad...

Mar del Norte dijo...

Flipo!!

brokemac dijo...

Pon: La extensión de esos bosques es una estampa muy bonita que sólo te recuerda el valor de tus ojos pero no te hace sentir más que cuando extiendes tus brazos sobre el tronco de un árbol cualquiera; como la contemplación de las cataratas, que cuando su agua te moja sólo deja éso en tus manos y en tu rostro: agua..., tan idéntica a la de un río cualquiera...
Con lo de los conquistadores estoy de acuerdo, debe ser como sentir que te pertenece y que le perteneces...
Y lo del anticongelante llamó mucho mi atención pero claro, imaginando en envierno esas temperaturas se comprende. No cuento entonces contigo si alguna vez voy en esa época?
Un besito

brokemac dijo...

Un-ángel: Gracias!

brokemac dijo...

Mar del Norte: Me alegra que te guste. Un beso

pon dijo...

Mmmmmmmm, casi cuando llegue el momento ya te digo, que depende del estado de mis huesos.

brokemac dijo...

ahhhh si sólo es por lo del estado óseo no hay problema, ya buscamos soluciones :))