domingo, 8 de marzo de 2009

Flor de invierno


Aparecen en febrero y su estancia al aire frío del invierno dura apenas un mes.
Descubrí hace tiempo que tienen un aroma dulce y que son preciosas a mis ojos (aunque deben tener un nombre que desconozco, -puede que sean narcisos- ).
Cubren una breve extensión de un terreno baldío con tierra arcillosa y apenas nadie sabe que están (mucho menos “que son”). Tan calladas en su pequeño mundo, tan ajenas y solitarias asomándose a la vida cada año, regalando su belleza en los días de menos luz para desaparecer luego los once siguientes meses.
Cada febrero voy a reencontrarme con su particular encanto y siempre me hacen reflexionar sobre la fugacidad de la vida.
Me alegra saber que siguen ahí.

Este año una ha posado para vosotros como ese símbolo de agradecimiento por acompañar y saber escuchar con el corazón a los que sueñan.

5 comentarios:

Strawberry Roan dijo...

La grandeza de lo pequeño, la belleza de lo efímero, la fuerza de lo débil, la vistosidad de lo discreto, la perfección de lo simple...


...el dolor de lo verdadero.

Anónimo dijo...

¡Que bonita!

Anónimo dijo...

Por cierto te recomiendo veas "Cerezos en flor", peli estrenada hace unos días. Disfrutarás de la belleza de lo efímero, del amor, de la vida y de la muerte. Vé bella.

pon dijo...

Preciosos los narcisos blancos. Pero si huelen y todo!!!!

Anónimo dijo...

.-Straw, siempre me haces pensar...
y casi nunca sé qué decirte.
Un beso, tesoro

.-Cristina, aún no he visto esa película pero en cuanto pueda lo hago.
Un abrazo, guapa.

.-Pon, ¡qué bien que te haya llegado su olor!
Narcisos blancos,mmmmm gracias por ponerle nombre, ya aprendí otra cosa contigo :-)
Besitos