





El paisaje se transforma cuando adivino tenues colores fugaces y forzados sobre el agua, mezcla de imaginación y deseo, y pienso en el suicidio de la luna cada noche que descubre el artificio humano.

Luego, la belleza en la permanencia del roble protegiendo con sus últimas hojas del invierno la cuna de los nuevos brotes, me obliga a dejar de mirar atrás y arriba y a seguir adelante, “siempre adelante…”

4 comentarios:
¡Aaah, que precioso! tengo debilidad con los almendros en flor ( ahora dime "pues eran cerezos, so animal")pero mi favorita es la del retrovisor, que chula.
Un beso, guapetona.
jeje, la segunda foto es de la flor del cerezo y la quinta es del almendro (algo parecidas ya que ambas pertenecen a la familia de las rosáceas), aunque puede también encontrarse un color rosado en la flor de este último según la variedad. Me alegro que te guste. Otro beso para ti.
Qué maravilla, se sienten los pétalos cuando el viento los arrastra y te caen encima como copos de nieve calentita.
Buen viaje.
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