domingo, 25 de abril de 2010

Simulacros ingrávidos


La sensación de la pérdida, de dar la espalda a la vida para quedarte mirando un tren que no tiene parada en tu estación; de pie donde nadie te espera, no quieres regresar al punto donde bajaste impulsada por la ilusión de un viaje sin retorno, por eso te quedas inmóvil, porque sabes que si te giras te arriesgas a caer en el desencanto y aún queman los raíles de la vía.



(Fotografía de Loli)