miércoles, 16 de septiembre de 2009

En el estanque

Nunca estuvimos más solos que aquel día en que buscamos nuestro reflejo y todo alrededor era opaco,
nunca más confundidos que aquel en el que la imagen en movimiento sobre el estanque era más bella que aquello que la producía,
nunca tuvimos tantas ganas de cerrar los ojos al pisar el borde mismo y no poder girar el rostro.

6 comentarios:

pon dijo...
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pon dijo...

(*¿*)

un-angel dijo...

... los estanques.

Siempre creí que cada estanque se alimenta de los reflejos que le dejan olvidados. Me dan tristeza los estanques, no sé si es por todas esas imágenes muertas que presupongo muertas acumladas en su fondo, pero siempre me hablan de causas perdidas, de nostalgia y de derrotas.
Será que son oscuros y verdes, serán esas aguas que no se mueven y que no pueden escapar.

Y si tus palabras y tus imágenes tienen o no que ver con lo que me hicieron sentir, ¡que a veces lo pienso, jaja!, pues bendita la magia y la libertad de este acantilado en que uno puede gritar lo que el alma le sugiere sin escuchar de eco más que el corazón y su latido...

Siempre, un abrazo y un beso.

brokemac dijo...

Pon, ¿estás ahí?... sé que sí, pero...¿dónde? ¿detrás de los signos?, a veces pareciera que te pierdo y no sé si soy yo, me faltan palabras tuyas dibujando nubes de colores, me faltas en algún lugar...y no sé dónde...

brokemac dijo...

.- Un-ángel: es justo así; captas perfetamente ese estado donde imágenes y palabras se dan la mano para acompañar el sentimiento, y dejas al pasar puntitos de luz brillante a modo de pequeñas luciérnagas sobre este paisaje escarpado. Gracias con el corazón.

pon dijo...

Estoy, estoy. Detrás de la cara de asombro que dibujan los signos del teclado.